sábado, 8 de octubre de 2011

   No puedo creer que esta sea la única foto mas o menos zafable que tengo con vos. Sos un croto me cagaste las fotos. 
   Por donde empezar, yo sé que si lees esto me vas a matar, asi que ni te lo muestro.
   Ya va más de un mes, más de un mes que estamos juntos. Cómo pasa el tiempo. Todavía me acuerdo cuándo me dijeron que te llamabas Michelle y mi cara asombrada cuándo me di cuenta que ese era un nombre de mujer. Después cuando boludeabas con esa maldita persiana (la cual hiciste mierda, y rompiste vos) y cuándo me gritabas cabeza de flequillo y cosas por el estilo. Curiosamente en ese momento te veía como un pelotudo patético... hasta ese martes, el martes. 
   Yo no te conocía mucho, en realidad no te conocía nada, pero asi y todo no te veía del todo feliz, como quién diría. Pero a pesar de eso, lo supiste disimular, hay que reconocerlo. Si le hubiera prestado tres más de bolilla a la clase de matemática nunca me hubiera dado cuenta de que te pasaba algo. Y bueno, yo inocentemente como siempre obvio, no me dejé llevar por esa sonrisa y te miré a los ojos. Y sinceramente bien no te ví. Y me arriesgue a preguntarte que te pasaba, total más que mandarme a la mierda... Para sorpresa mía confiaste en mi y expresaste lo que te pasaba conmigo, cosa que todavía hoy me sorprende. Yo, desde mi humilde lugar, intenté darte un buen consejo, pero nunca me había quedado en claro que te pasaba. Mucho no habré hecho, pero según vos si yo no hubiera estado hubieras reaccionado mal. Tenés que saber que esa frase me dejó pensando como tres horas. 
   El tiempo pasó, y cada vez empezamos a llevarnos mejor. Siempre te conté todo a vos, y nunca te oculté nada. Y fue cuándo empezé a verte como una persona, no como un pelotudo. Y lentamente, me estaba enamorando.
   Vos sos distinto a todos los de más. Sos como cualquier chico, pero hay algo que todos los días me sigue sorprendiendo: sos la persona más buena que alguna vez conocí. Tu simpleza, tu humildad, tu transparencia, hicieron que te distinga del resto y que te elijiera a vos .
   El tiempo seguía pasando, y la confianza seguía creciendo, hasta que... vos y tus "joditas". Yo soy una persona muy crédula, y si me decis "me cambio de colegio" yo me lo creo. Encima a vos te salió muy bien la jodita esa. Y bueno, el problema de siempre, mi boca de cachalote que nunca se cierra. Se me escapo un "no por favor no te cambies, vos sos una de las pocas razones por la que sigo en este colegio". Para que. Hubiera sido mejor mudarme a Croacia mirá. Y obvio, me preguntaste porque. Y bueno, te dije que te lo explicaba al otro día.
   Me salió mejor de lo que esperaba la verdad. Pensé que ibas a reaccionar mal, pero para mi sorpresa fue todo lo contrario. Te pedí más de tres veces que hagas como si esos minutos nunca pasaron. Jamás me hiciste caso. Me preguntabas porqué vos, habiendo tantos "otros mejores en el mundo". Esa pregunta me agarró desprevenida, no sabía que responderte sinceramente. Y te explique como veía yo las cosas con un ejemplo que entendiste bien, demasiado bien. Vos escuchas los Guns N Roses, y te parecen lo mejor del mundo; pero se los pones a alguien que esta acostumbrado a escuchar cumbia y reggaeton, y sinceramente le va a parecer una porquería, la peor basura del mundo. La perfección está en los ojos del que mira, es sencillo. Y accidentalmente se me ocurrió decirte que como decía el tema de los Guns, sos uno en un millón. Para que lo dije. No hay un día en el que no me recalques eso. Pero sinceramente no me arrepiento de habertelo dicho, no te mentí en nada.Y me preguntabas qué sentía. Y yo no sabía responderte, es dificil explicar las cosas que le pasan al corazón con palabras, pero vos no entendías. Y caminamos en silencio, como si nada hubiera pasado. 
   Los momentos en los que estábamos juntos se iban extendiendo más, y como era de costumbre, siempre terminábamos en la concha de la lora. Y vinieron esos picos, tiernos como ellos solos. 
   Y después ese día con los chicos, cuando gracias a Santiago, pasó el primer beso. Aunque  yo quería que sea abajo de la lluvia, pero bueno era lo que había. Y te fuiste mal acostumbrando, y se hizo cosa de todos los días. Hasta que por fín reaccionaste y empezamos a salir. 
   Tenés que saber que desde ese momento soy la mujer más feliz del universo. Te amo, y no me tiembla la voz al decirlo, porque lo siento de verdad, con todo lo que soy. Pero sin duda, lo que más me gusta de vos es esa inevitable capacidad de poder hacerme sonreir siempre. Y si, se lo debo a mucha gente. Al final todo valió la pena. 
   Gracias Michelle, gracias por alegrarme la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario